La lucha de los alumnos en Gaza por aprender PDF Imprimir E-mail

El pasado 1 de febrero cerca de medio millón de niños han vuelto a las masificadas y destrozadas escuelas de Gaza, muchos de ellos atendiendo a clases por turnos, sin libros de texto, ni material escolar ni uniformes.

"No tengo uniforme por qué mi padre no tiene trabajo y no tiene suficiente dinero para comprarme uno", nos cuenta Mohammed al-Khouli de nueve años que va a la escuela pública de primaria al-Mu'tasem en la ciudad de Gaza.
"He tenido que tomar prestados los lápices y los bolígrafos de otros niños de mi clase por qué yo no tengo ninguno".

 

 

 

La ofensiva militar israelí sobre Gaza, que concluyó el 18 de enero de 2009, ha tenido “consecuencias devastadoras sobre el sistema educativo”, según recoge un informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA)

 

Casi 440.000 alumnos asisten a clase en las 640 escuelas; el Gobierno gestiona 383, la Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (UNRWA) 221 y 36 son escuelas privadas, según datos del Ministerio de Educación y de UNRWA. Al menos 280 escuelas, según el informe de OCHA, fueron dañadas en el conflicto, 18 de las cuales fueron totalmente destruidas.

 

 

Sin Reconstrucción


El Ministerio de Educación informa de que no han podido reconstruir o reparar las escuelas afectadas por la operación militar debido al bloqueo que Israel mantiene sobre la franja de Gaza para materiales de construcción, pues el gobierno israelí afirma que dichos materiales pueden ser usados para fines militares.

 

El Ministerio calcula que se necesitan aproximadamente 25.000 toneladas de barras de hierro y unas 40.000 toneladas de cemento para construir 105 nuevas escuelas que atiendan las necesidades que ocasiona el incremente anual de niños en edad escolar.

"El conflicto ha tenido y continua provocando un impacto negativo en todo el sistema educativo". Afirma Yousef Ibrahim, vice-ministro de educación en Gaza, además añade que han recolocado a alrededor de 15.000 alumnos de las escuelas afectadas en otros centros educativos, doblando el horario lo que ha supuesto "un importante recorte en las horas de clase".

 

Ibrahim afirma que muchas escuelas afectadas pero que funcionan carecen de aseos, de agua y de electricidad; las clases están abarrotadas y tiene una falta de elementos básicos como escritorios, puertas, sillas o tinta. Continúa diciendo que la mitad de los estudiantes que acude a las escuelas que gestiona le gobierno no tienen alguno de los libros de texto necesarios para seguir el curso.

 

UNRWA ha comenzado a distribuir los libros de texto a todos sus alumnos a principios del mes de febrero, según comenta Khalil al-Halabi, el director de educación de la Agencia en Gaza. Sin embargo, el aumento del desempleo y la pobreza provoca que haya más alumnos hambrientos en las clases.

 

Según el ministerio de educación, durante el conflicto fueron asesinados 164 estudiantes y 12 profesores. Según UNRWA los muertos en sus escuelas fueron 86 niños y tres profesores.

 

El informe de OCHA advierte de “niños, miles de los cuales han perdido a familiares y/o sus casas, aún sufren cuadros de ansiedad y estrés postraumático y necesitan apoyo psico-social y actividades de recreo”.

 

Khalid Salim, 43 años, profesor de ciencias en la escuela Abu Ja’far al-Mansour en el norte de Gaza comenta que es muy complicado enseñar a los niños.

 

“Muchos de ellos no entienden la lección; no se pueden concentrar en ningún momento… Se olvidan de todo lo que se ha explicado en la clase. Cuando les doy las notas, el 80 por ciento ha suspendido. Antes de la ofensiva militar sólo suspendía un 3 por ciento”. “Cuando oyen un avión israelí –continúa explicando Khalid Salim– los alumnos gritan y lloran presos del miedo”.

 
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